La gente no cambia: ¿mito o verdad?

La gente no cambia“. ¿De dónde surgió esta idea? Todos parecemos ser capaces de aceptar que el cambio es una de las inevitabilidades de la existencia; Estamos de acuerdo en que todo en el universo se mueve, crece y cambia constantemente. Entonces, ¿por qué, cuando se trata de la capacidad de cambio de una persona, nos convertimos en pesimistas ?

Creencias como: “La gente no cambia” y “No puedes enseñarle a un perro nuevos trucos”, o “Ella nunca cambiará”, y “Eso es exactamente quién es él”, parecen ser ciertas porque son unas profecías auto cumplidas. Estas creencias conducen a sentimientos problemáticos como la apatía, la desesperanza, el miedo, el aburrimiento y la depresión, y estos sentimientos reducen nuestra energía y nuestra motivación, lo que dificulta la implementación de cambios positivos en nuestras vidas. Las creencias se refuerzan y el ciclo continúa. Pero la realidad es que creer que no puedes cambiar es el obstáculo para cambiar, es una excusa para permanecer en tu zona de confort y evitar desafíos y oportunidades de crecimiento y desarrollo personal.

La gente no cambia, No podemos cambiar quiénes somos realmente

La gente no cambia: ¿mito o verdad?

Puedes argumentar que “La gente no cambia” porque no podemos cambiar quiénes somos realmente. Sí, es cierto que nacemos con ciertas capacidades y vulnerabilidades, y desarrollamos una personalidad influenciada por lo que nos rodea y nuestra educación. También es cierto que todo lo que hemos hecho en nuestras vidas hasta ahora ha entrenado nuestros cerebros para responder de cierta manera a través del desarrollo de enlaces neuronales. Cuanto más consistentemente realizamos un comportamiento (incluyendo cómo pensamos), más automático se vuelve. Estas respuestas y comportamientos automáticos se llaman hábitos. Los hábitos son difíciles de romper, pero no imposibles.

¡El cambio es posible! ¡Incluso a nivel cerebral! Las investigaciones han demostrado que nuestros cerebros tienen la capacidad de adaptarse y cambiar como resultado de la conducta y las experiencias. No importa cuán arraigado se haya convertido un comportamiento o una enlace neuronal, tenemos el poder de debilitar los enlaces actuales y generar otros nuevos. Esto se conoce como neuroplasticidad.

Bueno, si tu cerebro puede cambiar, ¡tú puedes cambiar! No más excusas, no mataste demasiadas células cerebrales, no eres demasiado viejo, tu personalidad no está grabada en piedra. Y tienes el poder de poner todo esto en movimiento.

La gente si cambia, pasos hacia un cambio exitoso:

Conciencia

Es obvio, ¿verdad? Debe ser consciente de que debes cambiar, para cambiarlo. Esto requiere la capacidad de observar objetivamente tus propios pensamientos, sentimientos y comportamientos. La capacidad de poder identificar y reflexionar sobre lo que te está ayudando y lo que te está obstaculizando.

Querer cambiar

Tienes que querer cambiar. Muchos de nosotros somos conscientes de nuestros defectos, pero no queremos hacer algo al respecto. Para saber si quieres realizar un cambio o no, puedes ser útil hacer una lista de pros y contras. Evalúa la lista de acuerdo con tus valores marcando con un círculo los pros y los contras que son más importantes para ti. Es posible que este ejercicio te muestre por qué quieres o no cambiar, y cuánto significa realmente para ti.

Mentalidad para cambiar

La gente no cambia: ¿mito o verdad?

Si quieres cambiar, asegúrate de comenzar al proceso de cambio con la mentalidad más efectiva. Tu mentalidad es tu actitud mental que determina cómo interpretas y respondes a las situaciones y circunstancias. Aquí hay cinco cualidades de una mentalidad efectiva

Seguro que te gusta: Dejar de ser tímido

Tener confianza en si mismo

La confianza en uno mismo y una perspectiva optimista ayudarán a fortalecer tu resolución hacia un cambio positivo.

Dite a ti mismo: “Tengo la capacidad de cambiar”, “puedo hacerlo”.

Ser vulnerable

Pide ayuda cuando lo necesites.

Dite a ti mismo: “Está bien pedir ayuda”, “Hay personas y recursos que pueden ayudarme”, “Puedo hacerlo con el apoyo y la información adecuados”.

Ser resiliente

La resiliencia es la capacidad de adaptarse rápidamente a situaciones difíciles y estresantes. Para lograr nuestros objetivos, necesitamos persistir más allá de los desafíos y obstáculos que se presentan en el camino. En lugar de sentirte abrumado por la culpa y la autocrítica, mira los fracasos como un desafío. Cultivas una mentalidad resilente al aceptar que el cambio, la incertidumbre y las experiencias dolorosas.

Dite a ti mismo: “Puedo hacer frente a los contratiempos” y “Aprenderé de mis errores y seguiré adelante”.

Ser realista:

La gente no cambia: ¿mito o verdad?

Es importante ser realista sobre el proceso de cambio. El cambio no ocurre en de forma lineal. Además, a menudo el camino es desafiante, angustiante y lleno de contratiempos. El cambio requiere tiempo y paciencia, lo que puede ser frustrante y hace que quieras rendirte.

Recuerda que “el cambio es posible” pero hay un esfuerzo involucrado. Asegurate de tener expectativas realistas utilizando las siguientes pautas para los objetivos.

Cumple que tus objetivos, no los de los demás

No bases tus objetivos en los estándares o habilidades de otras personas. Si sueles ser perfeccionista en tus expectativas de ti mismo, puede ser útil pedir ayuda para establecer objetivos más realistas, de un buen amigo, familiar o profesional.
Especifica tus objetivos: en lugar de: “Quiero ser más saludable”, di: “Comeré tres porciones de verduras al día” o “Haré 10000 pasos tres veces por semana”.

El esfuerzo imprescindible para cambiar

El paso final hacia un cambio exitoso es el esfuerzo. Si deseas hacer cambios significativos en tu vida, debes estar dispuesto a trabajar por ello. Desear algo no lo hace realidad: esto es son de cuentos de hadas. Transformar tu vida requiere concentración, planificación, coherencia, paciencia, persistencia y determinación.

No olvides recompensarte por cada paso hacia tus objetivos. Dite a ti mismo: “Me esforzaré”, “Seguiré adelante hasta que tenga éxito” y “¡Bien hecho!”

“Si no hay esfuerzo, no hay progreso”.

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